Érase una vez en un bosque muy, pero muy lejano, se conocieron hace mucho, pero mucho tiempo, un Soldadito de Hojalata y una Abeja. En aquellos tiempos, cuando la amistad pura y desinteresada existía, la Abejita solía ser una de las fieles compañeras de camino del valiente soldado. Conocía sus virtudes, sus debilidades, sus gustos, sus placeres y como no, las mujeres del momento, que compartían su vida. En uno de esos caminos el valiente soldado se enamoró de una de las compañeras de colmena de la abejita. Fueron muchas las escapadas y los encuentros fortuitos que la abejita les escondía a los eternos enamorados. Pero como era de esperarse, el soldadito tuvo que partir hacia otras tierras en busca de la libertad de su pueblo, por lo que ese amor duro solo un verano y un otoño…casi un invierno.
Pasaba el tiempo y a la abejita le llegaban las historias de conquistas del valiente soldado, no solo por las batallas ganadas y las muertes en la trinchera, sino también de los encuentros, las caricias y los amores dejados en cada puerto del que embarcaba. Pero un día, el soldado regresó. Cansado y abatido en busca de su compañera inseparable. Contó sus historias, sus luchas, sus amores y sus teorías que crearon un sentimiento que fue materializándose en algo, más que miel y cera …Por un largo tiempo.
To be continued…
Los hechos y personajes creados en esta historia son responsabilidad de la escritora. Cualquier parecido con la realidad…es pura coincidencia.
1 comentarios:
Ya muero por saber el final de esta historia.
Muy buena, la verdad!
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